La utilidad de un archivo depende de la pregunta que se quiera responder. Por eso, antes de enviar material, explica el problema y qué versiones tienes disponibles.
Cuando exista, conserva el archivo de origen. Mantén también las copias recibidas y la información sobre su procedencia. No sustituyas una versión por otra ni la vuelvas a guardar para «mejorarla» antes de consultar.
Indica si la imagen se recibió por mensajería, correo, descarga o como captura. Si existen varias versiones, explica su relación. Conserva los mensajes o registros de contexto que ya tengas, sin realizar adquisiciones no autorizadas.
No envíes material sensible a formularios genéricos. En la primera consulta basta con describirlo; la entrega se realizará por el canal acordado para el encargo.